El sociólogo y escritor Vicente Verdú es autor del libro “Días sin fumar” (Anagrama), una obra en la que dió cuenta de su lucha contra el síndrome de abstinencia durante tres terroríficos meses. El formato de diario con entradas no muy largas era el idóneo para un blog. Y es probable que su autor lo hubiera hecho así si no fuera porque en 1989, año de su publicación, no existía aún ni una sola bitácora digital. Hoy hay millones. Igualmente apenas había ayudas que el interesado pudiera seguir frente a un monitor y sin embargo hoy si uno googlea ”Dejar de fumar” el resultado son tres millones y medio de direcciones; algunas son webs científicas, otras comerciales, las hay de autoridades y cada vez más blogs (más de ayuda que de testimonio). Dejar el hábito empieza a ser también tema frecuente de conversación en las redes sociales.
De hecho, 20 años después de aquel dietario de Verdú, la periodista de El País Ana Alfageme decidió hace un par de meses seguir aquel ejemplo y dar cuenta cada día de sus esfuerzos, logros y padecimientos. Lo cuenta en Eskup, la red social del periódico en el que trabaja. También es posible seguir su particular calvario en Twitter donde pide consejo bajo la hastag #sinfumar. En el famoso canal de microblogging abundan las conversaciones de tuiteros que desean compartir sus progresos y fracasos en la lucha contra la dependencia de la nicotina. Aparte de dar y pedir consejos, lo que los usuarios valoran es poder recibir apoyo y ánimo en tiempo real de aquel que atraviesa un momento vital similar.
En realidad, las ayudas para dejar de fumar son un recurso estrella en la red y uno de los principales contenidos asociados al tabaco, si bien -todo hay que decirlo- desde el pasado 1 de enero el cigarro, al menos en español, vuelve a copar espacio en Internet en su vertiente más polémica: las infracciones a la Ley. Los actos de rebeldía protagonizados primero por Catherine Deneuve y después por Joaquín Sabina fumando en actos públicos donde el cigarro está prohibido han generado multitud de noticias seguidas por animados foros sobre el tema.
Aunque pedir ayuda en las redes sociales es lo último, la búsqueda de apoyo en Internet ya vivió su eclosión hace un par de años: autoridades sanitarias, sociedades científicas, empresas farmacéuticas, todos han dedicado en algún momento espacio para incluir consejos y pasos a seguir para hacerlo con éxito. La red se llenó de juegos, aplicaciones para el móvil, videos, dietas, técnicas de hipnosis, recursos de autoayuda a partir de la experiencia de los que salieron victoriosos, o las dedicadas en exclusiva a la asistencia psicológica on line.
Desde el Ayuntamiento de Madrid hasta la Universidad de Lleida pasando por el Ministerio de Sanidad son muchos los organismos que siguen ofreciendo y renovando su oferta. De hecho, ésta es tan amplia que el interesado corre el riesgo de perderse. De justicia es agradecer a la Fundación Española del Corazón su esfuerzo, desde el rigor, por poner un poco de orden al gran marasmo, al seleccionar, no hace mucho, los mejores recursos on line gratuitos: abundan las guías (la de la Comisión Nacional de Prevención del Tabaquismo, la de la Asociación Española contra el Cáncer, Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica), si bien las herramientas más originales son aquellas que huyen de lo general para centrarse en un aspecto concreto del proceso. Así la Fundación Eroski y Eroski Consumer crearon, respectivamente, un cuestionario que permite al interesado confirmar si realmente está preparado para intentarlo; y un conjunto de recetas para las cuatro primeras semanas tras el último cigarrillo con vistas a superar la ansiedad en su peor momento. A nivel de la industria farmacéutica, Pfizer, que comercializa terapias de deshabituación, lleva la delantera. Ninguna empresa ha invertido más a la hora de ofrecer recursos, adaptando juegos clásicos de ordenador a la lucha contra el tabaco que pueden además disfrutarse de forma individual o en grupo.
Pero volviendo al principio del texto, en los últimos años la web 2.0 ha traído a un primer plano los testimonios de fumadores y ex fumadores, pero sobre todo la interacción entre unos y otros y de los primeros con los profesionales. La Unidad de Tratamiento de Tabaquismo del Hospital de Bellvitge de Barcelona ha creado hace poco una web que presta terapia a distancia con un canal de consultas a médicos. En las redes sociales ya hay desde aplicaciones para facebook que ayudan a dejar de fumar hasta iniciativas como mividasinti.es con página en facebook y cuenta en twitter. En el origen de este último proyecto, que arrancó a principios de año, está aquella plataforma pionera que fue Gripe y calma, creada hace casi dos años cuando la gripe A desató una ola de alarmismo. En algunos foros españoles se recomienda una red social en inglés que también incluye videos y aplicaciones: WeQuit.
Lo cierto es que las redes sociales son el marco idóneo para intentar reproducir en Internet el modelo de terapias de grupo, en este caso no presenciales, sino virtuales. Unos entran porque lo han dejado y quieren comunicar su experiencia, otros porque acaban de empezar y necesitan compartir su ansiedad, y luego están aquellos otros que buscan casos de éxito que les sirvan de ejemplo a seguir porque se están planteando dar el paso. Entre tanta ayuda desinteresada, no son pocos los expertos que al tiempo que elogian todos estos esfuerzos altruistas advierten de la inexistencia de estudios que hayan confirmado su eficacia. La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), cuya Facultad de Psicología presentó hace casi dos años un programa gratuito de ayuda on line para dejarlo en un mes, es también una de las primeras que ha decidido investigar si todo esto consigue lo que se propone: vamos que si es posible dejar de fumar delante del ordenador, la tableta o el móvil sin pisar nunca la consulta del médico. En ello está. Veremos.

